La incomodidad es señal de crecimiento
La incomodidad elegida, en la dosis justa, es señal de que saliste del lugar. Abraham solo vio la tierra después de dejar la suya.
"Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré" (Génesis 12
).La orden llega antes que el mapa. Abraham no recibe el destino para después decidir si va. Sale primero y solo después ve la tierra. Toda la promesa empieza con una salida de lo conocido.
Así sigue siendo hoy. El lugar adonde quieres llegar es, por definición, un lugar donde todavía no estuviste. Y el camino hasta allí es incómodo.
La incomodidad no es la señal para parar
La mayoría lee la incomodidad como una alarma: si se siente mal, algo está mal. Kaitlin Woolley, de la Universidad Cornell, y Ayelet Fishbach, de la Universidad de Chicago, probaron lo contrario (Cornell Chronicle).
En cinco estudios, con más de 2 mil adultos, pidieron a una parte de los participantes que buscara la incomodidad y la tratara como señal de progreso. El estudio principal se hizo con más de 550 alumnos de una escuela de improvisación en Chicago. Quienes recibieron esa instrucción persistieron más en los ejercicios, arriesgaron más y aprendieron más que quienes recibieron la instrucción habitual. El efecto se repitió en otras tareas difíciles, como escribir sobre momentos dolorosos y escuchar con apertura a quien piensa distinto en política.
"La gente suele ver la incomodidad como una señal para abandonar una meta, pero muchas veces significa que estás progresando", resumió Woolley.
La dosis justa
Esto no es un elogio del sufrimiento. Las propias autoras recuerdan que un dolor agudo e inesperado sí puede ser una señal para parar.
Los psicólogos Elizabeth y Robert Bjork, de UCLA, llaman "dificultades deseables" a las que hacen el entrenamiento más difícil y el aprendizaje más firme: variar las condiciones, espaciar la práctica, ponerse a prueba en lugar de releer (Bjork y Bjork, 2011). Pero advierten: la dificultad solo ayuda cuando la persona tiene base para responder a ella. Sin base, se vuelve pura frustración.
La incomodidad que hace crecer es elegida y tiene tamaño. Es el próximo escalón, no el salto a ciegas.
En la práctica
La comodidad no se presenta como miedo. Se presenta como prudencia: "no es el momento", "después lo veo", "así está bien". Y la vida se va decidiendo por lo que es cómodo.
Tres preguntas ayudan a darse cuenta:
- ¿Qué estoy postergando solo porque es incómodo, y no porque esté mal?
- ¿Cuál es el próximo escalón, ese que da vértigo pero está a mi alcance?
- ¿Cuándo fue la última vez que hice algo por primera vez?
En el judo, nadie mejora entrenando solo con quien ya logra derribar. El entrenamiento que hace crecer es el randori con alguien mejor que tú: caes, entiendes por qué caíste y vuelves. Tatami cómodo forma judoca cómodo.
La tierra que te mostraré
La orden a Abraham no vino con garantías. Vino con una promesa: "a la tierra que te mostraré". La incomodidad de la salida era el precio de llegar a un lugar que todavía no podía ver.
La fe no es ausencia de incomodidad. Es salir de todos modos, confiando en quien muestra el camino. Lo que quieres está del otro lado de esa salida.
